#Entrevista. Fundación Por Un Campo Productivo

Alberto Ruíz, Presidente de la Fundación Por un Campo Productivo IAP

“Un hombre que busca llevar la agenda de desarrollo sostenible a
proyectos locales Mexicanos lleva en su interior un niño que ama
a la naturaleza como resultado de su interacción rural familiar.”

El temblor del año 1985 ha marcado la vida de generaciones Mexicanas. Así, con nueve meses de nacido en la Ciudad de México, los padres de Alberto Ruiz decidieron mudarse a lo que era la casa de campo de sus abuelos en Tepotzotlán. Más tarde, ellos también se mudarían, aportando un ambiente familiar, seguro y con prácticas agrícolas, donde Alberto desarrollaría el amor por la naturaleza gracias a las enseñanzas de su abuelo. Entre tardes de cultivo, este amor fue el inicio de un propósito de vida. 

Ahora, podemos encontrar a este joven Mexicano con 35 años de edad y graduado en Relaciones Internacionales por la UNAM; como agricultor orgánico en el Estado de México y Presidente fundador de la Fundación Por Un Campo Productivo. De acuerdo a sus palabras, esta organización tiene un objetivo y “es contribuir al desarrollo sostenible en comunidades indígenas que se encuentran en situación de muy alta marginación e inestabilidad ambiental.”

Hablando con Alberto haber estudiado el protocolo de Kioto (que involucraba los mecanismos de desarrollo limpio y los bonos de carbono), lo incentivó a desarrollar su primer proyecto que se llamaba “Banco de Germoplasma Acahuayo”. Que cubría una iniciativa de reforestación y restauración ambiental a nivel local. El progreso de este proyecto se catapultó cuando la fundación Ashoka basada en la India, le dio capital semilla para desarrollarlo y lo invitaron a participar en una de las ferias de difusión de proyectos emprendedores, donde él sería reclutado por una ONG en México para desarrollar más proyectos de seguridad alimentaria, desarrollo de capacidades productivas y procesos ambientales. 

Desde el 2009, Alberto “aplica la agenda global de desarrollo sostenible en comunidades rurales.” A partir del 4 de diciembre de 2014 nace la fundación que preside, y esta también se guía con la agenda 2030 propuesta por la ONU y sus 17 objetivos de desarrollo sostenible. “Es imposible que una sola institución atienda estos 17 frentes. Todas las organizaciones que trabajan la agenda 2030, buscan ser estratégicos, porque el que mucho abarca poco aprieta.”

Por eso su Fundación inició el trabajo institucional con un diagnóstico participativo en diferentes localidades rurales indígenas de México. Esto le ayudó a concentrar sus esfuerzos en dos temas prioritarios en el país: 

  1. Alimentación oportuna, diversa y suficiente; 
  2. Acceso a agua limpia tanto para consumo humano como para higiene y al mismo tiempo saneamiento de sus aguas y aguas residuales. 

“A través de este diagnóstico diseñamos tres programas institucionales – Nos comenta Alberto – 1. El programa de promoción social (alineado al desarrollo del segundo objetivo de la agenda 2030 y llamado cero hambre)
2. El programa de agua limpia y saneamiento para todos (alineado al objetivo de desarrollo sostenible número seis) 

3. El programa de incidencia pública alineado al objetivo 17 llamado alianzas para lograr los objetivos.”

Con el desarrollo del programa de promoción social la fundación de Alberto ayuda a la población vulnerable a satisfacer sus necesidades alimentarias y lograr un estado nutricional y de salud adecuado: “Entonces en la primera etapa buscamos que las personas aprendan a cultivar sus alimentos, para que ya en la segunda etapa y una vez que tienen seguridad alimentaria […] que generen excedentes susceptibles de ser comercializados bajo un enfoque de comercio justo. Para hacer que los campesinos vendan directo al consumidor final sus cosechas y que de esa forma tengan un pago más justo para ellos.”

Alberto está consciente de que el campesino invierte todo su tiempo y todo el capital que tiene cuando se dedican a los cultivos, por eso a través de este programa, ayuda a eliminar los intermediarios e incrementar las posibilidades de una mayor utilidad para el productor. 

El tercer programa busca atender alianzas para atender las múltiples necesidades de las comunidades desprotegidas: “Uno de nuestros lemas en la fundación es atender causas y no solo consecuencias.”

Sin embargo, no todo se trata de positividad. También como en la vida, hay eventos que nos ayudan a crecer y el principal reto que la Fundación se enfrenta es vivir en un país como México. Alberto nos comparte su pensamiento: “hemos padecido de siempre sistemas políticos demagógicos que buscan privilegiar el interés económico de las élites posicionadas en las instituciones y nunca han buscado atender las causas y no solo las consecuencias. Entonces, es como nadar en un río a contra corriente. Número dos, somos muy solidarios para cosas superfluas e inútiles, pero cuando se trata de trabajo el mexicano es poco práctico y bueno, ese es otro reto. Por un lado la cultura y por otro lado la cultura social. Finalmente vivimos en un entorno corrupto, las empresas evaden impuestos, los gobiernos son super tranzas y pues en el tercer sector no ha sido la excepción.”

Ante estos retos tan melancólicos, no pudimos evitar preguntarle a Alberto si era posible que la gente que no recibe estos apoyos pueden ayudar de alguna manera en mejorar la seguridad alimentaria del país. “La clave es sensibilizarnos, educarnos, formarnos, capacitarnos, llevar a la práctica, sistematizar, replicar, mejorar, pero bueno, la educación también es un gran reto en México. Si es posible, pero parte de la educación familiar que después se pueda completar con la instrucción académica.”

Para Alberto la educación es un reto también y considera que si hay individuos que están preparados para esta educación, pero como sociedad no lo estamos. Tenemos un doble reto: a nivel personal y nivel colectivo. Ante tal panorama, las experiencias que Alberto ha tenido le han motivado a continuar esta labor. Por ejemplo, aprender la metodología de marco lógico fue un punto crítico para él. A pesar de ser un método muy viejo que viene de la segunda guerra mundial para planificar proyectos de cualquier tipo, es lo que le ha abierto las puertas laborales y a fortalecer la institución que dirige para transformar la vida de las personas.

También, durante nuestra conversación Alberto mencionó al nuevo paradigma de la inmediatez como un obstáculo para permitir el desarrollo de estos planes de seguridad alimentaria: “Digamos que, la internetización de las cosas o de la realidad real. Estamos acostumbrados a saber qué pasó en Timbuktu un minuto después de que pasó a través de las redes sociales pero nos desesperamos si nuestra planta no crece después de varias semanas, o si nuestros alimentos no crecen en nuestros aparadores o nuestra alacena. No estar acostumbrados al esfuerzo a mediano o largo plazo.” La tecnología puede generar un daño a la sociedad de acuerdo a Alberto, “es indudable que vivimos en un mundo dual, la tecnología está acaparada por el 1 por ciento de la población global, el 99 por ciento estamos a expensas de lo que se diseña para crear nuestra realidad. Entonces, tenemos que ser muy críticos, con nuestra persona, nuestro actuar, para salirnos de la casa y entonces construir una realidad diferente.”

Para lograr que la Fundación tenga un impacto relevante, Alberto adapta las herramientas tecnológicas es decir, pasarlas por un filtro personal para atender la realidad propia y de los que nos rodean. El lograr que la agricultura urbana tenga un impacto en la sociedad actual, requiere de un trabajo extenso donde esta no sea “un adorno, un prendedor en la cabeza de un gigantesco monstruo”. 

La convicción personal de este Mexicano es el motor principal para seguir desarrollando las actividades de la Fundación Por Un Campo Productivo en muchas localidades de México, para tener un impacto “interesante, sobre todo hacia el año 2030. Donde se hará un corte de caja donde se verán los resultados con indicadores muy concretos y específicos del cumplimiento de las metas.” Alberto finaliza: “Esto será nuestra evaluación con la historia, con la sociedad y con nosotros mismos.”

Puedes conocer más sobre esta organización en su página web y sus redes sociales.

¡Felices siembras!

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